obra


Maternidad

Es imposible soldar esos dos universos: se experimenta el abismo entre el papel inconsciente que desempeña la escena de relaciones humanas y la noche que la colma y la apacigua, pero que no es cuestión de divulgar y que permanecerá insignificable y, por tanto, insignificante.

Animal, físico, químico, el otro que está en ella revela que la madre es otra. Inhumana. Menor, pero soberana. Sus ojos continúan siguiendo la ópera en la que se agita borrosa, alucinada (preparando los pañales, la canastilla, el cochecito y la cuna, además del trabajo habitual), pero no miran de frente. Su mirada se curva hacia adentro, no ve nada, se convierte en oído y tacto, la madre flota en una burbuja de placer y de angustia.

Julia Kristeva. Los samurais